02Marzo, 2020

“La Agonía del Parque Nacional Tunari”

Con profundo pesar, hemos visto en vivo y directo en dos oportunidades, un fenómeno devastador e implacable de la naturaleza, y como protagonistas los vecinos de tiquipaya, lo cual lamentamos profundamente y somos solidarios con ellos y trataremos de ayudar en la medida de nuestras posibilidades de forma directa, sin ningún tipo de publicidad o medios de comunicación, todo será en forma anónima y confidencial.

Desde 1999, a la fecha 2020, hemos tratado de alertar las consecuencias que podrían traer la pésima manipulación y descontrolado y frenética avance de la deforestación y urbanización de zonas inestables, sin tomar en cuenta ni respetar las normas básicas de la formación topográfica y geomorfológica del valle cochabambino, especialmente en la zona norte, todo lo que comprende las faldas del parque nacional tunari.

Más ha podido la angurria humana y el que me importa del habitante, sumado a las manos malditas de pirómanos, que han atentado contra el esplendor y magnificencia del parque. 300.000 hectáreas de flora y fauna nativa, que ha sufrido a través de décadas atentados de una u otra forma.

Nuestra inquietud fue y será siempre de tratar de contribuir con nuestros conocimientos de forma desinteresada a prevenir desastres o a ayudar a minimizarlos, es por ello que nuestro profundo compromiso de solidaridad nos motivó a efectuar estudios geológicos, topográficos, hidrológicos, profundo y sistemático estudio de paleo climatología de Bolivia y el continente sudamericano, evaluación de imágenes satelitales y recopilación de datos, testimonios y un análisis de reportes fidedignos del comportamiento de las torrenteras del parque nacional tunari de 70 años atrás, estudio que nos da la solvencia de conocimientos para sugerir y contribuir a un manejo profesional del problema.

Pero para desgracia de quienes habitan hoy tiquipaya, confesamos que lastimosamente cuando tuvimos el acercamiento el año 1999 a las autoridades, para alertarlos y de esa manera contribuir con nuestra investigación, pensaron que buscábamos beneficio o méritos y hasta tuvimos que aguantar y escuchar a cuanto pedante neófito en la materia se ponía al frente.

Lástima para la población, porque nuestra investigación nos avisaba que nuestro país iba a sufrir los embates de la naturaleza, deslaves, crecidas de ríos, inundaciones cultivos arruinados, etc. y lo que falta todavía, que traerá sufrimiento y luto.

Nuestro país y el planeta en su conjunto esta sufriendo una metamorfosis natural, desgraciadamente acelerada con la intervención de la mano del hombre, lo cual acelera sin control los desastres, que se traduce en catástrofe para el mismo hombre. Lamentablemente no se dice la verdad o no se sabe lo que esta pasando, menos qué hacer para prevenir y entender los fenómenos, para actuar específicamente y minimizar los impactos y daños colaterales, en acciones específicas y contundentes.

Pese a todo, seguimos haciendo un seguimiento en nuestros simuladores del comportamiento climático y actualizando y estudiando los futuros fenómenos, complementados también con nuestros simuladores de deslaves, por si algún día puedan servir para ayudar, porque el peligro está ahí latente, ojala que no tengan las autoridades que en cualquier momento dar el pesame, auxiliar y alimentar a miles de “refugiados climáticos”.